
Un par de capas de pintura blanca para tapar toda la suciedad acumulada después de tanto tiempo, unas flores bonitas para darle color a la soledad y el olvido, pero sobre todo un día para aquellos vivos hipócritas y carcomidos por el remordimiento.
Mi moral impide a mi cuerpo asistir a esa superficial reunión programada por aquellos que solo buscan el perdón. El perdón por no hacer todo aquello que pudieron hacer entonces, el perdón por incrementar el sufrimiento de los más queridos, el perdón por ser egoístas, incapaces, rencorosos, malos, insensibles, inconscientes, desagradecidos…
Sin embargo yo sigo aquí, con mi conciencia impecable, mi alma intacta y mi corazón resquebrajado por el dolor que sufrí. Y me consuelo pensando que sufren su castigo, cruel de mí, que la pesadilla se levanta con ellos cada mañana y los hace infelices, que la lección la tienen bien aprendida.
Al menos yo hice lo que estaba en mi mano y en mi corazón, al menos yo tengo el recuerdo de aquellos días que pasamos, buenos y malos, de todo lo que vivimos y de cómo lo hicimos. Al menos ellos no tienen nada…
http://enlasoledaddelanoche.blogspot.com/2011/10/tu-recuerdo.html
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