
Por fin, hoy después de mucho tiempo, he podido disfrutar de un buen y despreocupante paseo en coche. De esos que tanto me gustan y tanto añoraba. He sentido total tranquilidad, he podido dejar atrás las preocupaciones y los límites. Me he olvidado de todo aquello que me retiene y me mortifica día a día. He cerrado los ojos, rodeada de un ambiente placentero, escuchando una música perfecta y notando la oscuridad a nuestro paso. He querido estar así mucho tiempo, más del imaginado, con esa compañía, sintiéndome parte de ellos y simplemente sintiendo el traqueteo de la velocidad mientras mi cuerpo entra en un estado de absoluta paz, y mi mente navega en la nada…
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