Hoy en el
autobús, una pareja inglesa mayor sentada detrás de mí no dejaba de mirarme. Yo
sin darle importancia me puse a dormir un rato, pero al cabo de media hora me
incorporé y allí seguía la pareja mirándome… Se ve que no podían aguantar más y
la mujer me puso la mano en el hombro, yo me gire y ella sonriente me preguntó…
¿Eres española verdad?
Estuvimos el
resto del camino hablando de España, de mí, de ellos, de todo… Una pareja
encantadora y amante de España. Una pareja increíble y acogedora como nunca he
conocido aquí. Me han hecho sentirme a gusto y feliz. Me he reído y he
escuchado a dos desconocidos con inagotable interés y cariño.
Después estuve
pensando… Una vez la gente del hotel y yo conocimos a un chico. Jugamos a que
adivinara las nacionalidades de cada uno… Hay una francesa, española, rusa, polaca,
china y alemana, le dijimos… Obviando que acertó cuál era la china, la segunda
fui yo… Y dijo: ¡Ella es la española! Señalándome con el dedo pero sin si
quiera mirarme a la cara.
Y a donde
quiera que voy me hacen la misma pregunta… Y andando por la calle con mi amiga
francesa nos cruzamos con un grupo de chicos ingleses que no conocíamos de nada.
Uno de ellos me miró a la cara y dijo ¡Hola! Lo dijo en español…
Y quien quiera
que sepa que soy española intenta hablar en español conmigo. Quien quiera que
sepa que soy de España, me habla maravillas de ella. Quien quiera que sepa que
soy española me prejuzga de maravillosa, acogedora y cariñosa. Quién quiera que me mire, sabe que
soy española…
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