Hace unos
días, cuando me dijiste aquello, intenté pensar en lo mal que lo estás pasando,
poner mi cara neutra, aguantar mis lágrimas e intentar tranquilizarte… Y
decirte que no pasa nada, que la decisión que tomes es la correcta… Intenté no
ser egoísta, pero después, sola lloré por todos los rincones de mi casa… Me
acurruqué entre mis piernas durante horas… Después la llantina no me dejó
respirar y mis ojos se hincharon, mi cara estaba roja y mis manos temblaban…
Ahora, si
tuviera que repetirlo, que mirarte a la cara, no intentaría disimular… Ahora he
asimilado que en la vida a veces se gana y a veces se pierde… Ahora te miraría
a los ojos y te diría sinceramente: “No pasa nada… Lo que elijas será lo
correcto para todos… Será lo correcto porque lo elegiste tú, porque tus razones
son con buenas intenciones y yo no puedo ni quiero cambiarlas… Lo que elijas
está bien, porque quiero que seas feliz… Y siempre te tendré en mi corazón, de
una u otra manera”.
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