Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

miércoles, 15 de agosto de 2012


Hace unos días, cuando me dijiste aquello, intenté pensar en lo mal que lo estás pasando, poner mi cara neutra, aguantar mis lágrimas e intentar tranquilizarte… Y decirte que no pasa nada, que la decisión que tomes es la correcta… Intenté no ser egoísta, pero después, sola lloré por todos los rincones de mi casa… Me acurruqué entre mis piernas durante horas… Después la llantina no me dejó respirar y mis ojos se hincharon, mi cara estaba roja y mis manos temblaban…

Ahora, si tuviera que repetirlo, que mirarte a la cara, no intentaría disimular… Ahora he asimilado que en la vida a veces se gana y a veces se pierde… Ahora te miraría a los ojos y te diría sinceramente: “No pasa nada… Lo que elijas será lo correcto para todos… Será lo correcto porque lo elegiste tú, porque tus razones son con buenas intenciones y yo no puedo ni quiero cambiarlas… Lo que elijas está bien, porque quiero que seas feliz… Y siempre te tendré en mi corazón, de una u otra manera”.

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