Me gusta
confiar que finalmente todos toman las decisiones adecuadas, las mejores, y me
gusta confiar en ello sobre todo cuando yo cuelgo de esa decisión… Aunque no
suelo confiar en las personas hasta que no me demuestren que puedo confiar en
ellas… ¿Contradictorio? Así soy yo a veces… La mayoría de las veces…
Pero quiero
confiar en que él tomará la decisión adecuada… Aunque quizás lo adecuado para
mí no lo es para él… Pero yo sé que no la quiere, que solo está con ella por
miedo a quedarse solo para siempre, porque ella es algo seguro y aceptable… Y
sé que quiere estar conmigo, lo sé o lo quiero creer… De cualquier manera, él
quiere estar conmigo, pero tiene miedo… Miedo a que mi juventud le defraude, a
que yo no esté del todo convencida, a que un día me canse y se quede solo, para
siempre… Pero sin embargo parece que está cegado, parece que no comprende…
Estoy aquí, a su lado, pudiendo estar en la otra parte del mundo…
Pero yo también
tengo mucho miedo. Miedo de perderlo, de no poder pasar los días con él, de no poder
abrazarlo, de no poder reírme de sus estupideces, de no poder enfadarme en un
segundo y reconciliarnos en otro… Tengo mucho miedo. Miedo a que la elija a
ella, a que no pueda verlo más, a que no pueda escucharlo, sentirlo, quererlo…
Miedo, mucho miedo a no poder pasar el resto de mi vida a su lado. Y tengo
miedo, porque no sé de qué otra manera debo demostrárselo, no sé cómo puedo
gritarlo para que me escuche de verdad, para que me entienda…
Y hasta ahora
todo era un poco menos doloroso. Hasta ahora ella nunca apareció directamente,
hasta ahora nunca tuve que esconderme en casa… Pero ahora ella apareció, ella
viene, ella estará con él, dormirá con él, paseará con él, lo besará, lo
abrazará… Ellos saldrán, reirán y llorarán quizás… Ahora él la abrazará como
hace conmigo, la mimará, la acariciará, la besará, la adorará, le apartará el
pelo, le mirará a la cara, le susurrará… Ahora ellos estarán juntos por un
tiempo y eso no puedo soportarlo… No puedo pensar que dormirán en la cama en la
que yo he dormido con él, que comerán en esa misma cocina, que simplemente
respirarán el mismo aire… ¡No puedo!
Y me prometo
ponerle fin a este asunto… Y así le dije que esto tiene que acabar, que tiene
que decidir de una vez, que tiene que acabar con el problema, sea cual sea la situación…
No me importa llorar de alegría o de tristeza siempre y cuanto todo se termine
de una vez… Pero no sé si seré capaz de alejarme de él… No sé si él será capaz
de alejarse y dejar que me olvide de él… No sé si seremos capaces de hacerlo…
Porque sé que
la elegirá a ella, lo siento, lo huelo, lo palpo, lo veo… Sé que en unos días
vendrá a mí… Vendrá a decirme que todo se ha acabado… Sé que finalmente el
camino más fácil es el que destacará por encima de todo… Sé que acabaré sola…
Sola y ni si quiera rodeada por los que siempre están ahí… Ni si quiera así,
porque ellos están lejos… Sola y con una meta demasiada alta, porque él la dejó
demasiada alta… Y no quiero bajar de ese escalón, no quiero ser menos feliz de
lo que puedo serlo… No quiero ser feliz sin él…
Y me pide
paciencia, y la tuve, la tengo, pero no sé si podré tenerla mucho más tiempo…
No puedo jugar más a este juego, no puedo soportar este juego… Y entonces mi
futuro cuelga de sus manos y su corazón, de su fuerza o cobardía, de su
racionalidad o impulsividad, de sus sentimientos y sus miedos, de su esperanza...
Entonces mi futuro cuelga de él… Entonces dejé mi vida sobre él…
No hay comentarios:
Publicar un comentario