
Hacía tiempo que no derramaba una lágrima, y por ello pensé que estaba libre de una de tantas cuerdas, pero esta noche me he dormido en llantos, he mojado las sábanas que tanto saben de mí y sobre esto… y he cerrado la boca de nuevo y me he tragado las verdades y las replicas, pero no sé hasta cuándo podré digerirlas del todo…
No soy igual que muchos ni tampoco distinta a otros, no soy peor ni mejor, pero lo que soy es fruto de la casualidad, de la suerte, de la represión y la sumisión. A veces me demuestro lo mucho que he ganado con ello y el otro tanto, todo lo que me perdí, me faltó y aún sigo ansiando…
No sé si cambiaría por miedo a lo desconocido, por miedo a no poder o no saber comenzar de nuevo… Y aunque lo anhelo, alejarme y huir no sirve de nada, son cosas que nunca ayudan a superar lo quizás insuperable.
Y aunque siempre escribir me calmó, ahora ya no cambia nada, las gotas siguen rebozando mis ojos y mis manos húmedas las reparten por toda la cara con el fallido objetivo de secarlas…
Y varias veces me despierto en la oscuridad de la noche y lo primero que aborda mi mente me hace llorar de nuevo y entonces me duermo otra vez entre charcos salados.
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