Cuando más confías en que todo ha cambiado, en que tu opinión es importante, en que tú eres importante, es cuando más fuerte recibes el golpe.
Y lo único que puedes hacer es dar un portazo y encerrarte sola hasta que se te agoten los lugares secos de los pañuelos y volver a salir porque tienes hambre, sed o frio… Y después de despertar, aunque hayas jurado no hacerlo, seguir la vida como si nada hubiese pasado, seguirla con la normalidad que esta te permite.
Siempre con una puta sonrisa y unas palabritas educadas porque eres incapaz de salir ahí fuera y gritar que la vida es un conjunto de mierdas, que tú te sientes como una de ellas y que los demás no van desencaminados.
Siempre fingiendo no saber los trapos sucios del que tienes enfrente y sonreír mientras conversáis superficialmente sobre los valores que se están perdiendo y sobre cómo arreglar el mundo antes de arreglar nuestras propias vidas.
Siempre intentando que no se enteren del porque de esos enormes gritos en casa cuando las paredes son de cartón del malo y nuestros ojos no combinan con nuestra radiante y permanente sonrisa.
Y cada día que pasa te das aún más cuenta de que hasta que no te alejes de aquí no dejaras de llorar por lo mismo una y otra vez, que ellos no van a cambiar sus vidas por ti. Que tú vales más que todo lo que ellos dicen y que a pesar de que todo sea como ellos consideran mejor, te hacen sufrir como nunca nadie lo ha hecho y crees que nadie lo hará.
Crueles, exigentes… Y será porque a pesar de todo te importan por lo que todas sus palabras te hacen sentir inútil, desgraciada, inferior, antiestética, incapaz, prescindible, desastrosa, ignorante, fútil, mundana y otras quizás menos relevantes…
Y ya no sabes que pensar porque hay tantas cosas que te ahogan las ideas… Otros opinan contrarrestando lo que siempre has oído sobre ti y todo es un caos que crees que en algún momento va a volverte loca, si es que no empiezas a estarlo ya.
Esperar y esperar y esperar es siempre lo más sensato, pero… ¿esperar a qué? ¿Hasta cuándo? Porque los años vuelan y la espera se acaba convirtiendo en la puta vida que no deseabas tener y que al final acaba siendo una de esas mierdas más del mundo.
Y de repente te ves durante toda tu vida al lado de los que siempre han sabido hacerte llorar… Los mismos que no son capaces de hacer que te sientas como realmente eres porque siempre esperaron mucho más de ti…
Y cuando necesites repetirte como una loca que ese problema es de ellos, es cuando comienza a formar también parte de ti… y contra eso, poco puede hacerse…
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