Llevo un tiempo decepcionada conmigo misma, un tiempo en el que mis carcajadas no han sido del todo ciertas, en el que mi sonrisa solo aparecía para esconder todo aquello que no quería que nadie viera, un tiempo en el que las palabras no se unían para escribir y en el que no he inmortalizado recuerdos para los días oscuros, con lo que amo captar los momentos increíble… Un tiempo en el que no creía que fueran tan increíbles.
Y en todo este tiempo he estado más decepcionada por no conocer el porqué de todo que por el hecho de haber perdido todo ese encanto, toda esa felicidad…
Pero hoy ha salido el sol, y lo digo literal y no tan literalmente. Ha salido el sol y de repente sin pensarlo y sin quererlo mi cabeza se ha topado de frente con la única respuesta a todos mis porqués.
Y es que allí tan lejos aprendí a amar y valorar los momentos, un simple lugar fue capaz de cambiarme por completo, de ahí mis ganas de inmortalizar, de hacer, de vivir… Me hizo olvidar y sonreír como nunca lo había hecho y renovó mis ganas y mi esperanza cambiando así mi cara, mi aspecto, mi espíritu…
A estos, siguieron otros momentos inolvidables, divertidos, bonitos… y luego nada de nuevo, tan solo frio y lluvia, esos que tanto me gustan y con ellos monotonía y responsabilidades demasiado grandes para tan poca cosa.
Pero la decepción me ha abandonado por fin, se ha ido porque sé que todo lo que me ocurre es que esos momentos se fueron, que se fueron y no volverán… Aunque quizás vendrán otros mejores o no quiero ni pensar que peores… pero se fueron dejándome abatida en esta aburrida vida, consumiéndome de nuevo lentamente, pero con una gran diferencia… El conocimiento, porque ahora sé que las cosas pueden ser de otra manera, que yo un día las disfrute libremente y que llenándome de valor las podría disfrutar de nuevo…
Hoy he reído porque realmente me apetecía, he sido feliz sin hacer nada extraordinario y me siento orgullosa y radiante por saber que todavía no he perdido mi verdadera identidad… Y todo porque el sol ha asomado su cabeza, y eso que yo nunca aposté por él…
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