Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

lunes, 5 de septiembre de 2011

MI JAULA DE ORO

No puedo respirar, cierro los ojos e intento tranquilizarme tomando profundas y lentas bocanadas de aire y por un momento lo consigo, respiro con cierta normalidad, pero al abrirlos de nuevo me invade esa presión, ese calor que recorre mi cuerpo, parece que la cabeza me va a estallar y que cualquier momento es bueno para ponerme a gritar y llorar como una loca. Pruebo a cerrarlos de nuevo, aunque esta vez también dejo de escuchar, imaginando que estas monótonas paredes no me encierran y que el techo no está cada vez más cerca de mi cabeza. Y al abrirlos de nuevo mi impaciencia ha decrecido un poco y me pregunto cuánto faltará para que me ocurra de nuevo, porque cada vez me ocurre más a menudo.

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