
No puedo respirar, cierro los ojos e intento tranquilizarme tomando profundas y lentas bocanadas de aire y por un momento lo consigo, respiro con cierta normalidad, pero al abrirlos de nuevo me invade esa presión, ese calor que recorre mi cuerpo, parece que la cabeza me va a estallar y que cualquier momento es bueno para ponerme a gritar y llorar como una loca. Pruebo a cerrarlos de nuevo, aunque esta vez también dejo de escuchar, imaginando que estas monótonas paredes no me encierran y que el techo no está cada vez más cerca de mi cabeza. Y al abrirlos de nuevo mi impaciencia ha decrecido un poco y me pregunto cuánto faltará para que me ocurra de nuevo, porque cada vez me ocurre más a menudo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario