
Durante lo que imagino fue tan solo un segundo en mi cabeza, se me hicieron minutos de desahogo, minutos de gritos y todas las verdades nunca dichas fueron propulsadas por la rabia a través de mi boca.
Y mientras dormía, mi mente saturada de tantos problemas, cansada de tanta represión y conocedora de mi necesidad, estalló de tal manera que no pude callar, que no pude dejar de llorar mientras me preguntaba porque y mientras soltaba barbaridades ciertas a gritos en limpio. Mientras decía que estaba cansada de tanto aguantar, que no soportaba más aquello, que quería que me dejaran en paz de una vez, que necesitaba vivir mi vida.
Y todos me miraban como si estuviera loca o como si no creyeran lo que estaban viendo. Todos me miraban como heroína con cojones para explotar de aquella manera porque ellos no eran capaces. Y entonces vinieron las comprensiones, los abrazos.
Y aunque solo fuese producto de mi imaginación, no olvidaré las caras de aquellos que más me importan preocupados por mí, de aquellos a los que más quiero consolándome, abrazándome y protegiéndome, no los olvidaré con las lágrimas saltadas por todo lo que estaba ocurriendo.
Y entonces desperté sumida en tal agobio que no pude volver a dormir, sumida en tal llanto que no pude dejar de llorar durante bastante rato, sumida en tal pánico por que suceda de verdad que no pude dejar de darle vueltas. Tanto es así, que aún lo recuerdo como si hubiera pasado realmente. Y normalmente, los sueños se olvidan… Y normalmente yo me olvido de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario