A veces siento que debí nacer en otro lugar, allá lejos cuyo idioma me fascina, cuya rutina pasa de ser aburrida a dislocante. Ciertamente ese primerizo “a veces” se queda bastante corto para la realidad, porque lo siento cada vez que pienso en algo más allá del ahora y eso pasa a ser bastante a menudo, aunque algunos duden de mi capacidad para pensar tanto.
Y cada vez que pienso me siento atrapada en 505 km², no importa donde vaya, no importa lo que haga y a veces incluso deja de importar la compañía, al fin y al cabo la vida nos separa de tantos… que deja de importar alguien más.
Sé que algún día las puertas se abrirán, que todo cambiará, que dejaré de estar atrapada porque cumpliré aquello que no me deja en paz, por eso es por lo que estoy luchando día a día, esa es mi meta y mi comienzo, esa será mi vida.
Pero no es abandonar, no es defraudar, no es ser insensible, simplemente es felicidad, es ese sentimiento de respirar tranquila, de forjarse una vida y estáis equivocados si pensáis en nueva… No, simplemente no tiene adjetivo, simplemente llamémoslo vida, llamémoslo sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario