
Tumbado encima mía, moviendo su pelvis frenéticamente mientras mira hacia otro lado… Los quejidos pasan a ser de dolor e incomodidad y de repente se crea ese ambiente frio, incluso con toda el calor que estábamos pasando, o mejor dicho que él pasaba.
Por un momento me sentí como una de esas muñecas, desdichada de mí porque al menos ellas no sienten ni padecen.
Y siempre digo que no soy de esas que piensan solo en satisfacer, más bien suelo ser un poco egoísta, pero a veces es imposible que te duela la cabeza, o al menos, puede ser un tanto sospechoso.
Y de repente nos paramos, sin querer mirarnos a los ojos, yo aliviada por el cese y él, no lo sé… No sé que le ocurre y aunque le pregunto sin importarme, tampoco me dice la verdad. El ambiente está tenso pero ninguno decimos nada, tan solo nos preguntamos continuamente, para romper el hielo y por pura educación, cómo estamos, pero no nos decimos nada cierto y tampoco con trasfondo.
Entonces comprendo que se está dando cuenta de lo que ocurre, o al menos quiero pensar que sí.
No hablamos de eso en todo el camino y sé que no lo haremos nunca. Nos envuelve un silencio incómodo. La verdad es que no me importa, solo quiero que todo acabe.
Hoy por fin hemos comprendido en silencio que todo esto se ha alargado demasiado, hoy he comprendido lo que no era capaz de aceptar y lo que no se afrontar una vez más.
A veces ceder no es la opción... finalmente se descubrió el pastel igualmente, pero tras haber fingido, aguantado y sentido mal, incómoda, y provablemente hasta idiota.
ResponderEliminarHABLAR. La comunicación es la única vía.
Este puede ser un bache, solo eso... o puede ser que acabes de apercibirte que se acerca la fecha de caducidad. Quizás sea cierto que lee tu mirada, que sabe lo que sucede, que entendió la situación... QUIZÁS...
(ALbutri)
Y por fin el desenlace...
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