Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

martes, 1 de noviembre de 2011

SOLA

Sentirse totalmente sola, quizás nunca lo haya admitido, pero a veces me siento sola. Sola ante la vida, ante el mundo y la diaria lucha.

Y si eso siento ahora, no sé qué ocurrirá cuando los que me resguardan no estén en este mundo, aunque ellos no sean la única compañía que una persona necesite.

Calor, comprensión, bueno... la verdad es que no se lo que necesito, ni si quiera lo que quiero, ¿alguien lo sabe acaso? pero de lo que estoy segura es de que me falta algo y que la soledad me hace cometer las mismas estupideces una vez tras otra. Estupideces que solo me hacen superficial compañía.

Solos nacemos, solos vivimos y solos debemos morir. Nada ni nadie será fiel por completo a tu ser, nada ni nadie dejará de venderse al mejor postor cuando menos te lo esperas, nada ni nadie te seguirá donde tu vayas, te apreciará más que a sí mismo o te acompañará toda la vida. O al menos quizás me obligue creer eso.

Quizás haya existido, ella me quiso, me siguió, se refugió en mí en sus momentos malos igual que yo en ella, me fue fiel y nunca me cambió por nadie. Pero fui yo quien la acompaño hasta la muerte, de hecho, fui yo su muerte. El hecho de haberla conocido no me hace ahora menos desdichada, menos solitaria, egoísta de mí por querer tenerla conmigo y dejarla sola cuando me marche. Todavía siento que no me ha perdonado y deseo con todo mi ser que no sea así, que me añore igual que yo a ella, que me quiera como yo la quiero, por siempre.

Aún con ella a mi lado siempre me sentí sola... Gata solitaria que pasa sigilosa por la vida, a la que nadie ve ni oye, sin embargo, ella lo ve todo, y sobre todo siente demasiado.

Que dura puede ser la soledad, que duro es luchar sin ser nadie, que duro es que todos pasen por tu lado sin fijarse, que pesado es todo este mundo si no te ayudan a cargarlo.

Y sola rodeada de gente por todos lados, viendo cada falsedad en sus movimientos como gata astuta, cada puñal en sus manos como gata desconfiada, cada detalle de la vida... Que inocente era cuando todavía pensaba en algo más allá de lo que la realidad aporta, desgraciada por no seguir haciéndolo mintiendome constantemente para no sentirme tan sola.

Ignorante debí nacer y ser por siempre, porque la ignorancia trae consigo un trozo de la felicidad.

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