
A veces me siento sola, demasiado sola. Y siento un vacio enorme en mí, siento que no merece la pena hacer nada por la vida ni por nadie, que al fin y al cabo, por mucho que mejoren las cosas, volverán a su sitio y yo volveré a sentirme sola de nuevo, que la gente va y viene, igual que los momentos y los sentimientos. Pero igual que todo, este pesimismo, como estado de ánimo o filosofía de vida, me viene y me va.
A lo largo de los años me he dado cuenta de cómo es la vida realmente. Me he dado cuenta de muchas cosas y ya no apuesto por nada más que por mí y mis posibilidades. Pero a lo largo de estos años se ha forjado algo entre nosotras, algo grande y fuerte. Hemos creado día a día una amistad por la que sí apostaría muchas cosas, y dejaría otras tantas atrás.
Y es cierto que me sigo sintiendo sola y que a veces no quiero nada con el mundo exterior, pero sé que tú estás ahí y mi soledad disminuye un poco. Y me siento afortunada de tener a alguien a mi lado, que me quiera y se preocupe por mi insignificante vida. Me reconforta y me alivia el saber que me atenderás a deshoras cuando lo necesite, que me consolarás cuando mi depresión alcance extremos inigualables, que me comprendes aún sin estar de acuerdo conmigo, que escucharé la palabra o el silencio apropiado, que mis más recónditos sentimientos son leídos por ti, que con una simple mirada nos entendemos y que me animarás en todo momento. Me siento bien al saber que me quieres por como soy y no por lo que soy, que me quieres con lo que tengo y lo que siento. Me siento afortunada de tener a alguien como tú a mi lado. Y cada día soy más consciente de la necesidad de ti.
Dios sabe que muchos han venido y se han ido, que han pasado miles de cosas desde que nos conocimos, que nos han fallado y que quizás hayamos fallado nosotras también. Dios sabe que uno de mis pilares tuvo que derrumbarse para que el tuyo se construyera aún más fuerte y grande, pero hoy por hoy volvería a vivir esa decepción para tener lo que tengo ahora, a ti. A ti en toda tu esencia. A ti para lo bueno y para lo malo.
Me encontraste un día cualquiera y me tendiste la mano. Y desde entonces no has dejado de salvarme cada vez que lo necesitaba. No has dejado de salvarme aún siendo yo inconsciente de lo que hacías. Y para mí es más que importante y honorífico que estés ahí para lo malo. Siempre. Que sufras porque yo sufro y que me des todo lo que me das. Para mí es increíble pensar que alguien puede estar a tu lado para las pesadillas antes que para los sueños. Y por eso y mucho más, gracias.
Quizás nunca te lo hice saber, pero cuando me siento sola e infeliz pienso en ti. Pienso en que tú estás a mi lado y eso me anima. No sabes cuánto. Me anima el saber que vas a decirme lo que piensas sin tapujos, que en definitiva, vas a comportarte como lo que eres, una amiga.
Probablemente esta no sea una típica felicitación de cumpleaños o probablemente no lo que esperabas, pero es lo que yo sé hacer y lo que siento de verdad. No quiero que cumplas años sin mí al tu lado, ni si quiera cumplirlos yo. Quiero ser a quien confíes tus dudas, tus problemas, tus inseguridades y con quien compartas tus malos y buenos momentos.
Ciertamente empiezo a odiar la frase “te quiero”. Todos usan la misma expresión y la mayoría la usan incorrectamente, la ensucian, mienten al deirla. Me encantaría inventarme una nueva palabra para definir este incondicional cariño, amor, o como bien quieras llamarlo... Le he dado mil vueltas, y ¿sabes qué? Que desde hace poco la he tenido como una estúpida delante mía, esperando a ser encontrada… “Dance as if nobody saw you” o “…as if only I saw you” porque contigo soy yo misma, porque contigo no puedo ni quiero esconderme.
:( oih! Ya te echo de menos... mirame! releyendo entradas antiguas... Recordando... TQ!!
ResponderEliminar