Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

RECUERDOS DE INFANCIA

Hoy en el supermercado, entre limpiabaños y detergentes, me he cruzado con una madre y su hija. La pequeña tendría alrededor de cuatro añitos e iba contentísima contando una historia sobre los reyes magos.

Decía que su amiga del cole los había visto. Que se levantó por la noche y vio como los reyes dejaban sus regalos en el árbol, uno de ellos la vio, se acercó y le dio un beso…

Yo estaba escuchándola anonadada cuando me percaté de que estaba en medio del pasillo estorbando a todo el mundo. Comencé a sonreír y a pedir disculpas, su madre me sonrió cómplice de lo que estaba pasando, se me escaparon unas lágrimas y me fui de allí.

Su historia me recordó a una muy parecida que cuando pequeña me contó una gran amiga. Los labios de esa niña eran los míos contando esa increíble anécdota y esa madre que escuchaba atenta pero despreocupadamente era mi madre.

Me fui pensando en cómo sería tener de nuevo esa edad y creer en tantas cosas imposibles, irreales. Me fui pensando en lo bonita y tranquilizadora que es la inconsciencia y la inocencia. Me fui triste por no poder alejarme de los problemas, feliz porque me volvió a recordar algo precioso de mi infancia y decepcionada por saber que nunca más lo volveré a tener. Me fui deseando tener pequeñas almas a las que poder mentir con esas ilusiones para así saciar mi propia ilusión y utopía.

Hay veces que quiero recordar, añorar, pensar y escribir, pero no puedo. Y cuando menos lo esperas, cosas así de simples te hacen cuestionar tu vida, añorar el despreocupante pasado y apenarte por lo que nunca volverá a ser.

Así que gracias pequeña. Gracias por hacerme volver al tiempo más bonito de mi vida. Espero que disfrutes el tuyo todo lo que puedas y que un día alguien como tú te haga recordar. Recordar lo feliz que eras y lo valioso que es el tiempo.

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