Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

sábado, 24 de diciembre de 2011

QUERIDA NAVIDAD

Mientras familias cantan, montan el árbol y preparan la gran y esperada cena de Navidad, mierda de películas perfectas todas, mi cabecita no deja de dar vueltas. Odio esta fiesta y todas las demás. Odio tener que pasarla entre tensión, riña, malhumor y desgana. Odio pasarlas donde sobran las caras largas y la alegría brilla por su ausencia. Donde las ideas de cambio son ignoradas y las ganas pisoteadas. ¿Me veis montando un árbol con todas sus bolitas? ¿Me veis comprando calcetines para la llegada de Papá Noel? Puede ser que ustedes sí, pero en casa nunca me verán…

Lo siento por todo aquel que espere la navidad impaciente y la disfrute como nada más en todo el año. Lo siento por aquel que aunque no sea su pasión, no la desprecie y la viva cómo algo más. Lo siento si les ofendo, pero para mí la navidad es incluso peor que un día más.

Gastar dinero, empacharse de comida, mantecados y bombones, hacer como que todo va bien, sonreír cuando los regalos son una mierda, conversar superficialmente, pedir deseos que nunca se cumplirán, atragantarse comiendo uvas, arreglarse de punta en blanco y besar, sonreír y felicitar a todo aquel que no puedes aguantar al lado. Y a todo eso le sumamos, o al menos en mi caso, aguantar malas palabras, discutir, gritar, escuchar quejidos una vez tras otra y mascar el ambiente.

Acostumbrada a la desgraciada rutina, las fechas festivas llenan mi vaso de paciencia mucho más rápido. Queriendo con más ansia desaparecer del mapa, vaciarlo y volver de nuevo, aunque a veces eso de volver se vuelve irrelevante…

Y así pasar la navidad como mejor puedas y sepas, a regañadientes, sin ganas ni predisposición. Con llantos y baja autoestima, arrastrada por la masa que habla como una sola que es, consumida por la moda y los estereotipos absurdos. Viviendo las horas como días enteros y esperando ansiosa el final de esta locura deprimente.

Mierda, no es tan fácil desaparecer de todo esto… Porque si lo haces no estás en este pesado mundo, aunque a veces es lo mejor, no estar… No estar ni aquí ni ahora ni nunca. No estar para nada, no saber, no conocer, no comprender, no pensar, no sentir, no creer, no esperar, no respirar, no soñar, no existir...

No obstante, para todo aquel que lo desee, feliz navidad y prospero año nuevo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario