
He estado en un mar de dudas estos días, reprochándome lo que decidí y preguntándome cual es la razón por la que me lo planteé.
Hoy, después de llantos, discusiones internas, indecisiones, nervios, inseguridades, dudas y más lágrimas, he recordado la razón más importante.
Estos días me he permitido creer en muchas cosas. El destino, las señales, la mala suerte… Pero la razón básica vuelve a aflorar. Llegué a pensar que podría haberse extinguido, desaparecer por completo, pero ingenua de mí… Siempre estará ahí, esperando su momento, ansiosa por ser protagonista de mi vida y dispuesta a sabotearla.
Pero esta vez le doy las gracias por incordiar de nuevo. Gracias, porque así ha conseguido que todo esto tenga el sentido que en un principio tuvo. Ha conseguido alejarme de las dudas y darme el valor que me faltaba, el valor que olvidé mientras olvidaba la razón, el valor que olvidé durante estos días de completa locura… Ha conseguido que recuerde la razón por la que empezó todo esto, y esa razón es ella misma y su complicado mundo, yo y mi laberíntica vida…
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