Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

domingo, 15 de enero de 2012

MIEDO

Me siento apática. Mi barriga no deja de moverse como si predijera algo. Y no puedo centrar mi cabeza en una sola cosa… A veces me falta el aire y por mucho que inspiro no consigo satisfacer mis pulmones e incluso me siento cansada después de haber dormido horas. No sé qué me pasa. Quizás un poco de todo…

Alegría porque me voy, tristeza porque en parte no quiero hacerlo. Tranquilidad porque no busco de nuevo una compañía masculina y baja autoestima porque aunque no quiera tampoco la encuentro. Confusión porque no se qué decisiones tomar y claridad porque sé que es lo que necesito y lo que llevo tiempo deseando. Agobio porque me gustaría que todo fuera más simple y eso no puedo conseguirlo. Egoísmo por dejar atrás a quienes quiero y libertad por hacerlo.

Sí, me siento egoísta, interesada, despreocupada, infiel, traidora, vil, canalla, cruel… Y aunque mi mente fuera la causante de estos sentimientos para encubrir otras causas, lo siento de verdad. O quizás sea el miedo el que lo provoque, quién sabe… Miedo a dejarlo todo aparcado, miedo a la soledad, al fracaso y al remordimiento. Miedo a mi futuro. Miedo a no estar cuando lo necesiten, a no poder estar a su lado y no poder ayudar. Miedo a dejar en otras manos a quien tanto añoraré y miedo a que ocurra algo y yo no esté para remediarlo, o al menos para estar y punto… Miedo a separarme de ella y no recoger cada momento mientras pueda haberlos. Miedo a que se acabe todo y yo esté lejos. Miedo a que la poca alegría que tiene se esfume con mi ida. Miedo y punto. ¡PUTO MIEDO!

Probablemente debería haber pensado todo esto antes… Aunque tampoco puedo decir que no lo haya hecho. Si no hubiera sido así, ya estaría fuera y los miedos no existirían…

No hay comentarios:

Publicar un comentario