Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

jueves, 2 de agosto de 2012

¿Dónde está mi chocolate?


Yo pensaba que él había cogido el chocolate que yo quería comerme en la cama… Yo lo vi cogerlo y subirlo por las escaleras, es más, yo le proseguía y veía cómo sostenía la chocolatina en su mano…
                
Y cuando llegamos arriba me acerqué a la ventana donde él suele poner todas las cosas y no estaba… Entonces me giré a exigirle mi chocolate. Y levantando las manos en señal de inocencia me dijo: “búscalo…”
                
Me acerque y le palpé los bolsillos, inocente de mí… Entonces él me miró fijamente y me dijo “Así no se busca… ¿Quieres que te enseñe?” Y yo, para no tentar la suerte, simplemente asentí con mi cabeza…
                
Y así él me dio la vuelta, me cogió de las muñecas y me puso las manos contra la pared, como si de una redada ser tratara… Y empezó a palparme el cuello, bajando poco a poco… La espalda, el costado, las piernas… De nuevo el costado, el trasero, el interior de las piernas hacia arriba… Y el vientre, los hombros, los brazos, el cabello… Y se acerca a mí, pegando su cuerpo al mío, y siento su excitación… Y me susurra al oído “no lo encuentro”, dejando una cosquilla de placer mientras busca en mis pechos. Y entonces roza sus labios con los míos, dejando una horrible tentación… Y de nuevo toca mi cuerpo con sus cálidas manos, y buscan en el único sitio que dejaron intacto antes… E introduces sus dedos, moviéndolos en círculos, pero no encuentra nada…
                
De repente su cuerpo deja de tocar el mío, su calor se queda en todo mi cuerpo y mi pasión incrementa… Me da la vuelta de un tirón, me pone contra la pared y me levanta los brazos… Los sostiene contra la pared por las muñecas fuertemente, para que no pueda escaparme, aunque tampoco es que tenga alguna mínima intención de hacerlo… Acerca su boca a mi cuello, pasa por mi oído, por mis pechos, por mi boca… Pero ya no puedo aguantarme más, no puedo ni un segundo…

Y de un tirón mis muñecas se deshacen de sus fuertes manos, y lo empujo hasta que cae tendido en la cama… Y haya voy detrás, despacio, cuidadosa, apoyando mis rodillas y mis manos, encima de él pero sin tocar un centímetro de su cuerpo, cómo un tigre cuidadoso y ágil. Acerco mis labios a su cuello, le pregunto al oído “¿Tienes el chocolate?”, asiente con la cabeza…

Y le quito la parte de arriba… Y le busco por su pelo, su cuello y bajo lentamente a sus brazos, su torso, y llegamos a sus musculosas piernas, hacia abajo y hacia arriba por el interior… Y de nuevo mis labios suben a los suyos, besan poco a poco cada centímetro de su boca, cosquilleo, un pequeño mordisco, un pequeño beso y otro pequeño y cariñoso mordisco… Y le beso su cuello y bajo poco a poco, besando como si de su boca se tratara, como si estuviera saboreando lo más increíble del mundo... Bajo a su pecho, su ombligo y sigo bajando… Y mi boca topa con su pantalón… Y se lo desabrocho despacio, mientras con la otra mano acaricio todo su cuerpo, cómo sé que le encanta, y gime de placer… Pero cómo me gusta que disfrute de esa manera, cómo me gusta verlo con esos ojos cerrados y esa boca entreabierta, cómo me gusta que sea yo la que lo haga sentir así…

Y necesito ayuda para deshacerle del pantalón, pero no se queja en absoluto… Y entonces mis labios rozan hasta donde su ropa interior les permiten… Y de un bocado le levanto el filo de los bóxers, y lo suelto, y suena cómo un latigazo, y se excita… Entonces no puedo más, respiro cerca de su sexo, sin tocarlo, y noto su calor, noto toda su excitación… Y muerdo la piel cerca de él… Y se mueve impaciente de placer, deseando que mi boca toque su sexo… Y mi lengua lo roza despacio, mientras mis manos acarician y aprietan su torso… Y con mi boca le bajo la ropa interior y nos deshacemos de todo… Me deshago de todo lo que llevo…
               
Y ahora mis pechos acarician su cuerpo, y sigo sin encontrar la chocolatina… Y mis pechos rozan su sexo, y se excita, y voy bajando, rozando todo mi cuerpo por el suyo… Hasta que mi boca besa su sexo, despacio, queriendo parecer paciente… Hasta que agarra mi pelo y me conduce hacia lo inevitable, pero peleamos… El empuja hacia abajo y yo hacia arriba, y juego con él, con su deseo, con su pasión, y le encanta… Y finalmente le concedo lo que quiere, lo que quiero… Y ya nos olvidamos del chocolate… Ahora, él es mi chocolate…

Y me empuja hacia un lado, me empuja y se echa encima de mí, me besa por todas partes, me muerde, me aprieta… Cierro los ojos de placer, gimo, me retuerzo… Y me sigue besando y tocando, susurrando y adorando… Baja su boca, pero no juega demasiado… Ya hemos jugado demasiado… Vuelve arriba y me abraza, me vuelve a besar, morder… Y respira excitado en mi cuello, mi oído… Y no puedo abrir los ojos, algo los mantiene cerrados, y gimo, y me encanta…  Y me intenta penetrar, me quejo de dolor pero me gusta, lo vuelve a intentar y de nuevo me quejo, nos miramos y lo empujo de nuevo hacia mí… Y me penetra fuertemente, y nos quedamos un segundo quietos, unidos… Y lo hacemos cómo locos… Y nos miramos fijamente… Y lo hacemos cómo dos locos que acaban de descubrir algo nuevo… Lo hacemos hasta corrernos… Lo hacemos y acabamos exhaustos, completamente exhaustos…

Y parece que hemos corrido durante horas, parece que nos quedamos sin aire… Y estamos tendidos cada uno en un lado de la cama, mirando hacia el techo, unidos por las manos, exhaustos…  Pero nos pegamos de nuevo. Nos pegamos porque no podemos separarnos… Él tendido boca arriba y yo echada en su pecho, cogiendo bocanadas de aire desesperadamente… Nos quedamos así hasta que tenemos fuerza de decir algo… Nos quedamos así hasta que empieza a acariciar mi espalda y yo su cabello… Nos quedamos así hasta que caemos dormidos…

2 comentarios:

  1. uo uo uooo
    fantasia? deseo? realidad?? sea lo que sea... por que no lo subes a nuestro blog tb? ;)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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