Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

martes, 11 de septiembre de 2012

EL LADO OSCURO


¡Cómo la odio! Con esa voz tan desagradable, que no puede si quiera callarse un minuto, con ese inglés tan desesperante… Y por mucho que la miro para intentar aceptar que quizás no es tan mala, por mucho que la miro y la escucho, ¡nada! Simplemente la odio cada vez más…

                Cuando aparece de repente, el día estupendo se convierte en una pesadilla. Cuando mis ojos la ven y mis oídos la escuchan, mi cuerpo se revuelve y la alegría se va… Y aparecen las ganas de estar sola, las ganas de destrozar cada célula de su cuerpo, las ganas de reventar a gritos diciendo toda la puta verdad sobre su desgraciada vida, las ganas de echarme a llorar y suplicar a Dios que la aparte de mi vida… Las ganas de que no exista…

                Con esa ansia de comerlo todo y a todos… Con esa vida loca, esa irresponsabilidad, esa adolescencia, niñez incluso, con esa estupidez, inconsciencia…

                Y quiero gritarle y decirle “Mírate cómo te malgastas, como te quitas valor, como desperdicias lo que tienes, lo que eres… ¡Mírate! ¿Quieres seguir malgastando tu tiempo de esa manera? ¿Desgraciada y furcia toda tu vida? Pues vas por el buen camino si eso es lo que deseas… Sal, drógate, emborráchate cada noche, duerme cada mañana y cada día, folla con el primero que te mire de reojo, vive loca e inconsciente y piensa solo en empezar de nuevo, noche tras noche… ¿Porqué no? Haz lo que quieras con tu cuerpo, con tu vida, pero no con la de ella. Porque ella no es como tú, ella es buena, está limpia… Déjala y no la arrastres contigo, déjala aquí conmigo e incluso sola, tranquila, madura, que así es la vida real… ¡Mírate! ¿Quieres que ella sea como tú? Claro… Así no te sientes más sola…”

                Pero me callaré por ella, me callaré hasta no poder aguantar mi ira ni un segundo más…

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