Bienvenidos y muchas gracias

He aquí mis más recónditos pensamientos, esos que no suelen salir a la luz, esos que te corroen y que solo sacian expulsándolos, compartiéndolos aunque nadie los lea, aunque a nadie les interese. Porque todos necesitamos desahogarnos y, de paso, saber quienes se molestan en comprenderte, en escucharte y en consolarte en la medida de lo posible. Solo espero que quienes por casualidad caigan en las garras de este trocito de mi vida, pequeño pero intenso como el que más, sientan similitud con lo que me vuelve loca día tras día, para así no ser la única loca de este planeta.

sábado, 6 de abril de 2013

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No sé cómo una persona comienza a ver y aceptar que no se encuentra bien, no sé que hay que decir ni cómo reaccionar... No sé cómo alguien debe pedir ayuda, pero sé cuando la necesito, ahora... Porque mi mente y mi cuerpo no pueden más...

Yo me siento triste, desilusionada, decepcionada, distraída, apática, insensible, desgarrada, desmoronada, desmontada, inútil, prescindible, dispensable, incapaz... Siento que no tengo nada que hacer aquí, que si un día cualquiera yo desapareciera de la faz de la tierra no me importaría dejar de sufrir, que llorarían a mi cuerpo hasta que al día siguiente la ahogante vida requiera de ellos de nuevo...

Cuando estoy sola quiero rodearme de gente, cuando estoy rodeada quiero la soledad... Tengo sueño pero no puedo dormir, tengo hambre pero no se me apetece nada, siento frío y quiero sentir calor, pero entonces quiero algo de aire fresco... Suelo relajarme escuchando música, pero no paso del tercer segundo de cada canción, quiero hacer cosas pero no me satisface nada, quiero darme placer pero no siento ganas, quiero vivir pero no tengo fuerzas...

Siempre me consideré una persona sencilla, linda por fuera y bonita por dentro, generosa, consciente, amable, cabezona, responsable, imprevisible, obsesiva, sincera y mentirosa, maniática, ordenada y protestona. Siempre estuve orgullosa aunque un poco acomplejada de que mi atención fuera llamada por lo que soy y no por lo que se ve de mí a simple vista... Siempre fui segura en todo... ¡Todo! Segura, abierta, sonriente, feliz pensando en infelicidad y siempre tuve lo que quise...

Y ahora me siento fea, odiable, horrenda, despreciable, gorda, mentirosa, fracasada, dispensable, prescindible... No sé lo que quiero, lo que hice ni porque si quiera lo hice... No sé si quiero seguir con mi vida en ese camino o abrir uno nuevo, si dejarlo aquí o avanzar... No tengo ilusión por empezar ni seguir... No tengo ilusión por vivir ni esperanza por una vida mejor... Y todos aquellos monstruos maniáticos incontrolables, con los que combato diariamente y combatiré siempre, se pronuncian más que nunca en mi persona y no puedo hacerlos desaparecer, ¡¡¡¡¡¡No puedo!!!!!! Echo la culpa al estrés, el estado anímico, la inseguridad, la falta de aprecios, la inexistencia de futuro próximo... Pero solo soy yo, es mi mente... Mi mente que se está volviendo loca del todo...

Siento pena.... Mucha pena por mi misma y por pensar que una vida tan buena como la que era mía pueda llegar a un ahora tan desalentador... Siento pena por ser como estoy y sentir lo que siento... Siento pena de mí... Y eso es algo penoso...

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