Mirando
cómo pasan las horas, lamentando el no hacer nada. Ganas de mover, flojera
permanente. Vueltas de cabeza, música llena de sentido. Relajante natural, esperando
ideas, escribiendo chatarra. Suplicando sueños, obteniendo nada. Llorando como
niña sin caramelo, riendo como princesa liberada, agonizando como último
aliento, disfrutando como perro con hueso. ¿Desde cuándo los días son iguales?
Desganada por vivir, aburrida de la vida, desesperanzada, desilusionada.
Y pasan las
horas, cansada de mirar el reloj, una y otra vez. Y se unen los kilos, aburrida
y ansiosa. Y ya no sé si sumar o restar los días, mi creatividad se fue con
otro, acompañada. Sola como aquella vieja loca. Acompañada sin compañía.
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